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Panamericanismo durante la formación de la superpotencia de los Estados Unidos

america_fisicoLa palabra ‘panamericanismo’ data de un tiempo de nacionalismo y la construcción de estado naciones fuertes. ‘Pan’ movimientos deben su nombre al antiguo panhelenismo que refiere a la unión de los griegos. Muchos siglos después en este tiempo de construcción de estado naciones la palabra se hizo revivir. Paneslavismo, que expresa el sentimiento de unidad de la gente eslava, fue la primera a ser introducida en la primera mitad del siglo XIX. ‘Pan’ movimientos sienten cierta unidad y unicidad y quizás superioridad en comparación con otros. Panamericanismo entonces muestra el sentimiento de unidad y unicidad del hemisferio occidental, las Américas. Esta unidad puede expresarse como movimiento hacia una cooperación social, militar, económica y política.

Durante su historia el panamericanismo fue formada y inspirada y por lo tanto influenciada por los Estados Unidos. En este tiempo corto, los Estados Unidos creció a ser una fuerza mundial no igualada por ningún otro. La influencia dominante de los EEUU en cuestiones políticas, económicas, militares y culturales has sido y todavía es un factor decisivo en la formación de esfuerzos panamericanos, como demostrará un resumen de eventos históricos. El interés de los EEUU difiere del interés que la mayoría de los países latinoamericanos buscan en el panamericanismo. El panamericanismo en los ojos de los EEUU será un panamericanismo basado en sus intereses de hegemonía en la región. Como reacción parecen surgir relaciones más íntimas entre los países latinoamericanos.

Los habitantes de las Américas ya creían que eran únicos en los tiempos coloniales – es un sentimiento que siempre ha habido. Esta división entre el mundo viejo y el mundo nuevo fue reconocida muy temprano por Thomas Jefferson con su Declaración de Independencia. Trece estados declararon su independencia del Imperio Británico. La lucha por la independencia de las otras naciones americanas fue inspirada en su mayor parte por el modelo de los Estados Unidos. Simón Bolívar declaró la independencia de España en 1811 y liberó lo que más tarde iban a ser Colombia, Bolivia, Venezuela y Ecuador. José de San Martín liberó el cono sur de las Américas: Perú, Chile y Argentina. En 1820 la mayoría de los estados americanos fueron liberados. Era la política extranjera para los EEUU de reconocer cada uno de estas nuevas repúblicas en cuanto fueran liberadas. El presidente James Monroe lo dijo en palabras claras en su discurso al congreso en 1823 que ningún país europeo debería intervenir en el hemisferio occidental, o viceversa. Creía en la existencia de dos mundos, el viejo y el nuevo, el de monarquía y el republicano.

Los primeros esfuerzos para crear un orden panamericano vinieron de Simón Bolívar. Buscó a combinar la fuerza de los estados hispanoamericanos. Soñaba de construir una cooperación política y militar permanente para los países que tenían que liberarse de España. Esta cooperación también fue reconocida como necesaria por los otros liberadores de los países hispanoamericanos. Bolívar imaginaba que aparecerían tres federaciones hispanoamericanas: México y América Central, los países hispanohablantes del norte de América del Sur, y los países hispanohablantes del sur de América del Sur. En último lugar, imaginaba unir todos los países hispanoamericanos en “El Sueño Bolivariano”. Organizó “las Repúblicas Americanas, anteriormente Colonias Españoles” para unirse en Panamá en 1826. Por invitación de otros, estados como Brasil y Estados Unidos también asistieron, realizando así la primera reunión panamericana. Sólo después de mucho debate, los EEUU se juntaron a la reunión, si no fuera únicamente por razones económicas. No se realizó mucho, pese a los esfuerzos de México en los años siguiente. El interés de los EEUU en América Latina desapareció rápidamente cuando se dieron cuenta que los países no eran republicanos ni democráticos y no habría ningún éxito comercial.

Sólo en 1848 hubo una segunda reunión en Perú, debido a una amenaza española a Sudamérica y el ataque estadounidense a México. A pesar que el espíritu de la reunión era de reconocer las fronteras de los diferentes estados, los EEUU fueron invitados en cualquier caso para aparecer ser unidos a Europa. Los EEUU declinaron la invitación y sólo enviaron un observador. Cuando la reunión terminó, el Congreso estadounidense ratificó el Tratado de

Guadalupe Hidalgo que resultó en la expansión del territorio de los EEUU hacia la costa occidental, anteriormente tierra mexicana. Dos reuniones más fueron organizadas, esta vez contando solamente con antiguas colonias españoles. La tercera reunión tuvo lugar en 1856 en Chile para tratar de firmar un Tratado Continental en su mayor parte sobre leyes internacionales. Nunca se realizó. Mientras tanto las mayores amenazas no eran tanto del mundo viejo sino de la expansión de los EEUU. Primero hacia el este, reduciendo a México por un tercio, y luego continuando su esfera de influencia hacia el sur. Esto cambió cuando en los Estados Unidos empezó la Guerra Civil. Su preocupación con la Guerra Civil hizo posible varias re-anexiones europeas, como la de la República Dominicana. La cuarta reunión, que se tuvo lugar en Peru en 1861, fue dominada por las preocupaciones de la debilidad de muchos estados latinoamericanos hacia el mundo antiguo. Guerras internas en el nuevo mundo iban a posponer el panamericanismo hasta 1880.

Mapa del mundo nuevo, del siglo 17El año 1880 marcó el comienzo del “nuevo” panamericanismo, que duraría hasta los años 30 del siglo XX. Donde el “viejo” sólo actuaba en el caso de una amenaza y buscaba cooperación política y militar entre los países hispanoamericanos, el “nuevo” iba a incluir la mayoría de los países y ser menos ambicioso. Las nuevas reuniones, las Conferencias Internacionales Americanas, fueron el resultado de los esfuerzos del secretario del estado estadounidense James G. Blaine, quien imaginaba un tratado de libre comercio del hemisferio occidental en el futuro para tratar con la balanza comercial desfavorable antes de abrir los mercados del todo. En la conferencia de Washington propuso operaciones comerciales diferentes hasta que la balanza de comercio se cambiara. Los estados latinoamericanos claramente no aceptaron esto. En general, la oposición de Latinoamérica contra la dominación de los EEUU se estaba poniendo más fuerte durante este periodo. La dominación estadounidense de estas nuevas reuniones y también la presencia de los EEUU en la zona Caribe que estaba creciendo, fueron las razones principales para esto. Presión de los países latinoamericanos, la falta de resultado de acciones intervencionistas y la situación económica aumentaron la presión interna para un cambio de política.

Con la llegada del presidente Franklin Roosevelt en 1933 se vio un cambio muy claro. Rooselvelt prometió ser un “buen vecino”. La aprobación de la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados en la siguiente reunión panamericana obligó los EEUU a una linea que en todas las reuniones anteriores fue eliminada por el insistir estadounidense: “Ningún Estado tiene el derecho de intervenir en los asuntos internos de otro.” Esto terminó el periodo del “nuevo” panamericanismo.

En los años siguientes las Américas tuvieron que confrontar varias crisis internacionales – la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría – que cambiaron las relaciones panamericanas otra vez. Los Estados Unidos intentaron incorporar el movimiento panamericanismo a su política internacional. Las reuniones pararon durante la guerra, pero ministros sí se juntaron en tres reuniones más para mantener vivo al panamericanismo. Estas reuniones fueron organizadas como reacción a posibles amenazas europeas durante la Segunda Guerra Mundial. En las reuniones formularon varios acuerdos de defensa panamericana, y declararon que un ataque a cualquier estado soberano sería considerado como un ataque a todos. Los EEUU también usaron la infraestructura, por la Oficina de Asuntos Inter-Americanos (OIAA), para dispersar ideas, valores y cultura en las Américas. Panamericanismo como es visto por los Estados Unidos.

Con la Guerra Fría que siguió la Segunda Guerra Mundial, la incorporación de panamericanismo en la política estadounidense fue aún más obvia. Los EEUU crearon el Programa de Asistencia Militar que daría equipamiento y entrenamiento militar a los países latinoamericanos, parcialmente en los Estados Unidos, para resistir a amenazas externas de cualquier gobierno, democrático o dictatorial. Un importante paso adelante fue realizado por las Américas cuando acordaron en reunirse con regularidad: la Organización de los Estados Americanos (OEA) se organizaría cada cinco años – luego se cambió a cada año – y una reunión de ministros de asuntos extranjeros cuando necesario. Esta organización iría ser parte de la ONU. La demanda continua por asuntos sociales y por terminar con la dictadura de los países latinoamericanos en este nuevo organismo no fue escuchada por los Estados Unidos. La amenaza del comunismo era más importante. Esta amenaza hasta llevó a la intervención por los EEUU en los asuntos

internos de otros países para soportar un cambio de régimen, a pesar de acuerdos en el pasado. El régimen que fue elegido democráticamente también tuvo que fracasar. Sentimientos anti-americanos entonces prosperaban por todo Latinoamérica.

No fue hasta 1961 cuando John F. Kennedy fue elegido presidente que se liberó dinero significante como ayuda social y política de los países latinoamericanos. Este programa tuvo resultados mixtos, y con la bancarrota de Cuba, la preocupación del Medio Oriente y Vietnam, y un cambio de presidente, el interés de invertir en América Latina disminuyó. La preocupación con el Medio Oriente y Vietnam hizo que los EEUU ya no estaban muy interesados en América Latina. Este interés cambió de nuevo muchas veces con cada nuevo presidente.

En el continente del sur los estados se estaban encontrando en el camino de cooperación económica. El Mercado Común Centroamericano (MCCA) en 1959, la Comunidad Andina (CAN) en 1969, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) en 1991 juntó a estos países y mostró de nuevo iniciativas latinoamericanas en el panamericanismo. El MERCOSUR creó una unión de aduana entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, similar a la Unión Europea. Luego en 1993, la TCLAN (NAFTA en inglés) siguió cuando juntó América del Norte. Uniendo todas las Américas en un acuerdo de libre comercio – Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA, o FTAA en inglés) – fue un iniciativo lanzado por George H.W. Bush en 1990. Visto la historia de las relaciones interamericanas, los países latinoamericanos desafiaban las intenciones de los EEUU en esta iniciativa. Además, Brasil ya dijo de querer unir primero América del Sur en un bloque de libre comercio antes de hablar sobre una solución para todo el hemisferio.

El giro reciente de los estados latinoamericanos hacia la izquierda dio nueva fuerza al espíritu de estos países en enfrentarse a la hegemonía estadounidense en la región. En este momento se están investigando y efectivamente implementando alternativas para reducir la influencia de los Estados Unidos. Las políticas del petróleo de Venezuela buscan a unir el petróleo suramericano para seguir fuertes juntos. La fundación del Banco del Sur como alternativa al FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BM (Banco Mundial, en inglés: World Bank) para dar créditos fue lanzada en 2006. Consiste de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. La dependencia del FMI cayó extraordinariamente de un 81% del presupuesto del FMI de $81 mil millones en 2005 a menos de 1% del presupuesto de $17 mil millones en 2008. Venezuela y Ecuador ahora ya no tienen deudas a estas instituciones. Telesur, una cadena de televisión soportada por Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela tendrá que dar noticias desde una perspectiva “latinoamericana”. En Brasil, se firmó un tratado constitutivo en 2008, creando así la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Combinando MERCOSUR y la CAN en un estilo parecido a la Unión Europea, este tratado busca a integrar aún más a América del Sur. Relaciones con Canadá y una “cooperación entre sur y sur” también intentan disminuir la dependencia de los EEUU.

Esto no entra dentro la idea que tienen los Estados Unidos del panamericanismo, que quiere mantener su posición de hegemonía sobre el hemisferio. Los esfuerzos para mantener la influencia en la región entonces tan poco han terminado. Con la necesidad aparente de luchar las guerras contra las drogas y el terror, los EEUU firmaron acuerdos que les autorizaban su presencia militar en América Latina. La Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y de Erradicación de Drogas (ATPDEA) cambia beneficios de negocio por combate de la producción de coca. Los beneficios del TLC (o DR-CAFTA en inglés), que es un tratado de libre comercio entre los EEUU, los países centroamericanos y República Dominicana, fue usado para aceptar la presencia militar americana “ocasional” en estos países en la guerra al terror.

El crecimiento de los EEUU a un poder mundial rápidamente les dio un papel dominante tanto política, militar como económicamente sobre las Américas, y más tarde el resto del mundo. Esto a la vez benefició y perjudicó el resto de las Américas. Inspiró la independencia del resto de las Américas que fue soportada por la política extranjera estadounidense. Hubo una vez cuando el gran vecino del norte una vez ayudó a mantener a distancia las fuerzas externas – dando lugar al panamericanismo –, pero este estado fuerte en seguida se convirtió en una fuerza interna a mantener a distancia.

Esta posición dominante de los EEUU les permitió no ser dependiente de América Latina y mantener una política de hegemonía. El favorecer de su política internacional al panamericanismo y el incorporar de este panamericanismo en su política extranjera, se vio lo más claramente durante la Guerra Fría cuando la amenaza del comunismo fue más importante que los alegatos latinoamericanos por gobiernos democráticos. En los últimos años se ha visto un giro en las relaciones entre los Estados Unidos y América Latina, que parece ceder el paso a un “pan-suramericanismo”, favoreciendolo sobre el camino del panamericanismo. Los próximos años mostrarán si los intereses nacionales podrán ser dejado de lado para, finalmente, dar continuación a la integración panamericana.

Seth Lievense

Con ayuda del español de Alex San Martin Beuk. Gracias!

Escrito en junio 2009 para la estudia de ‘Las lenguas y culturas de América Latina’ al Universidad de Leiden (Holanda)
Publicado septiembre 2013

Fuentes

  •   Dabene, Olivier, América Latina en el siglo XX, Editorial Sintesis, Madrid, 1999
  •   Thomas M. Leonard and Thomas L. Karnes, http://www.americanforeignrelations.com/O-W/Pan-Americanism.html
  •   Luis Suárez Salazar, The New Pan-American Order, Latin American Perspectives, Vol. 34 No.1, Enero 2007
  •   Joseph B. Lockey, Pan-Americanism and Imperialism, The American Journal of International Law, Edición 32, No. 2, Abr. 1938, pp. 233-243
  •   Marcelo Ballve, ¿El renacimiento del Panamericanismo?, Noviembre 2003
  •   Arte y Rebelión Contra el Mundo Moderno
  •   Enrique J. Aramburu, Perspectiva histórica de la evolución del Mercosur en un una integración sudamericana

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